martes, 16 de junio de 2015

1
En un claro de un inmenso bosque:
-A continuación se dirigirá a ustedes Mr Yin, el simio que fue criado por humanos y que siempre vivió para ser estudiado por ellos, pero que nunca olvidó a su especie y por el contrario, también a su vez, estudió a los humanos. Por eso tiene la autoridad y el conocimiento para hablarnos de nuestro mundo y del hombre.
En los últimos cinco años Mr Yin se ha dedicado a contactar y hablar con miembros de otras especies del problema que nos atañe a todos. Por eso estamos hoy aquí reunidos. Con ustedes Mr Yin.
Aplausos y vítores.

-Si señores, mis abuelos fueron capturados por humanos en las selvas del África y llevado a Norteamérica para ser sometidos a estudios y experimentos. Yo, así como mis padres también, nací en cautiverio. Desde entonces fui sometido a estudios con el fin de establecer una comunicación inteligente con ellos. Pero todos sabemos que eso no puede ser, porque en el momento en que suceda seremos sometidos a peores  condiciones de esclavitud de las que ya vivimos. En ese sentido, ellos no respetan ni a su propia especie. Recordemos por ejemplo, lo que sucedió con los humanos negros de África, que sólo por el color de la piel, no eran considerados de su misma especie y fueron sometidos a esclavitud.
Hace muchos años aparecieron los humanos en la tierra y nuestros ancestros todos, permitieron que esa especie se desarrollara a su libre albedrío, como ha sucedido con todas las demás. Pero “algo” sucedió con ellos que les permitió un conocimiento superior al nuestro, hasta el punto de que se adueñaron del planeta. Ese “algo” también les permitió desarrollar conductas y sentimientos que no se ven en ninguna otra especie animal, como el egoísmo y la avaricia.

Por eso precisamente es que estamos aquí reunidos, para que entendamos que el hombre por su egoísmo y avaricia está destruyendo un planeta que no les pertenece sólo a ellos. Nunca antes una especie animal ha llevado a otra al borde de la extinción. Las que desaparecieron en el pasado fue por hechos ajenos a los animales, pero ellos acaban con diferentes especies cada día e incluso del reino vegetal, del cual también tenemos representantes aquí.

Los humanos utilizan demasiada madera en sus casas. Talan bosques enteros sin que les importe lo que sucede con las demás especies que viven ahí. También lo hacen para agrandar sus haciendas, para tener más áreas de cultivo y pastoreo. Construyen carreteras y pistas perturbando el habitad de algunas especies. Derraman petróleo en mares, ríos y valles perjudicando a todo el mundo, incluso a ellos mismos.
De manera que todas las actividades del hombre encaminadas a su confort, perjudican en algo a las demás especies. Ahí tenemos por ejemplo a los satélites de comunicaciones. Los utilizan en sus negocios y diversiones, pero también para detectar las rutas de los bancos de peces, manadas de ñus, bandadas de patos, colonias de ballenas y así cazarlos en mayor número.
Sus represas han cambiado el cauce y la vida misma de los ríos que modifican su desembocadura y dejan de irrigar ciénagas y riachuelos. Esto perjudica a las aves migratorias que ven desaparecer sus parques naturales donde descansaban y se alimentaban. El desarrollo de sus actividades cotidianas produce millones de toneladas de basuras, que contaminan la atmósfera, los mares y los ríos perjudicando a todos. Los humanos han inventado y descubierto muchas cosas, algunas buenas, otras malas y otras más que no sirven para nada.

Entre los simios y en todo el reino animal se arman disputas, pues no podemos aceptar que venga un joven, que se cree muy fuerte, a llevarse las hembras de uno. Si ese simio no entiende los gestos, gruñidos y chillidos de advertencia, entonces se puede llevar su mordisco o su garrotazo. Lo cual sucede también cuando una familia pretende invadir nuestro territorio. Los humanos pelean por cualquier tontería. Inventaron la pólvora y con ella una cantidad de armas mortales, pues la idea no es ahuyentar o amedrentar al enemigo, el objetivo es acabarlo para siempre.

Inventaron la rueda y eso fue bueno ya que con ella vino una cantidad de artefactos con los que ellos se desplazan fácilmente a grandes distancias.
Cuando hay un incendio en el bosque, todos los animales huyen al oler el humo, en cambio el humano se inventó el tabaco para estar tragando humo y eso le ocasiona un sinnúmero de enfermedades. Si un animal se siente enfermo come de algunas yerbas o frutas y así se cura. El hombre también consume yerbas pero no para curarse sino para vivir drogado.

Nosotros sabemos que existe un creador y que nos puso en este planeta con la orden de nacer, crecer, reproducirse y morir. Nadie nunca ha pretendido creer que el Creador es parecido a uno. Perdonen que me ría, pero ¿se pueden imaginar al Creador como una jirafa, o que tal como una culebra o una morrocoya? Ridículo. Los humanos se inventaron su Dios y como si ellos fueran muy bonitos se creen hechos a su imagen y semejanza, pero yo conozco a muchos que si esa semejanza es cierta, ese Dios es bien maluco. 

Como la envidia y el deseo de dominio les corroe el alma y todos quieren mandar, se agrupan y han inventado cincuenta mil dioses.
Pero eso de creer en Dios no fue suficiente, ahora juegan a ser Dios y ahí es donde está el peligro para nosotros, porque están creando animales en los laboratorios y se están creando a ellos mismos, porque como nunca entendieron el sexo. Eso los avergonzó de tal manera que corrieron a taparse el cuerpo y le levantaron tremenda calumnia a la culebra, aunque su primera mujer nunca aclaró de qué clase de culebra se dejó engañar, y por supuesto, su primer hombre se hizo el loco y tampoco dijo nada. Para ellos todo lo concerniente al sexo es malo, y sin embargo, todo lo hacen por el sexo, por eso han llegado a ser tan numerosos y por eso también debemos intervenir nosotros.
Vivas y aplausos.

Nosotros mostramos nuestra alegría formando algún alboroto momentáneo. Ellos ríen y se pasan toda una noche parrandeando y terminan borrachos de tanto tomar licor. Quiero decirles que yo probé el licor y es sabroso. Esta botella que ustedes ven a mi lado es de wisky y cuando tomo un trago me siento con más ánimo para hablarles.

-¡Danos un traguito para probarlo!- gritó alguien.
-No, no. ¡Cálmense! En primer lugar no alcanza para todos y en segundo lugar no sabemos como les puede caer y no quiero que se alborote la asamblea.
Se escucharon murmullos de protestas pero Mr Yin continuó.
-Por todo eso es que estamos reunidos aquí hoy, para buscar los correctivos que pongan fin a tanta iniquidad.
-¡Sí, acabémoslos, piquémoslos! Gritaban algunos.
-¡Mordámoslos! Decían otros.

-¡No, no han entendido! Ese no es el punto. No se trata de exterminar a la especie humana, porque si lo hiciéramos, y sí tenemos cómo, actuaríamos igual que ellos. Lo que debemos hacer es quitarles el poder que tienen y que nos pone en riesgo a todos.
-¿Pero cómo haríamos eso?- interrogó alguien.
-Eso es muy fácil si actuamos en dos frentes: controlando su índice de natalidad y disminuyendo su longevidad. O sea, controlando la población humana, que es donde radica el peligro que ellos representan.

-¡Sí, pero cómo!- interrumpió impaciente el mismo interlocutor.
-Tengan paciencia por favor. Ellos basan su grandeza en tres cosas: los alimentos, las telecomunicaciones y los energéticos. Si uno cualquiera de estos factores falla, todo su sistema se viene abajo. Analicemos cada uno de ellos y comprenderán mis propósitos. No podemos pedirle al reino vegetal que no dé frutos o cosechas porque eso atentaría contra ellos mismos, pero sí podemos pedirles a los insectos que destruyan parcialmente las cosechas.
Pediremos a los peces que cambien su época de apareamiento, o que naden en aguas más profundas o que los bancos sean menos numerosos.
A las abejas pediremos que disminuyan la producción de miel y así polinizarán menos plantas. A las vacas y ovejas les pediremos que coman otras hierbas para que la leche no sea tan nutritiva y ellos mismos no suban de peso. Eso sería suficiente para meterlos en problemas.

En cuanto al sistema de telecomunicaciones es más fácil acabar con él, así quedarán aislados. El pez espada y el pez sierra se encargarán de destruir los cables submarinos de fibra óptica; A las cucunillas que invadan y dañen las centrales telefónicas; a las golondrinas y palomas que pernocten sobre los cables de energía y defequen sobre ellos para que se corroan; a los goleros que hagan lo mismo con las antenas y torres de transmisión; a los ratones y cucarachas que orinen sobre los tableros electrónicos de las centrales eléctricas para que se dañen; a los castores que construyan trampas para que llegue menos agua a las represas; a las ratas que obstruyan las cañerías sanitarias y de alcantarillas; a las moscas que dañen más sus alimentos y a los mosquitos que perturben más sus sueños.

En tercer lugar ¿qué pasaría si los humanos se quedan sin petróleo? El caos sería total. Sus otras fuentes de energía que han inventado, también fallarían y en poco tiempo regresarían a la edad media de ellos, de donde nunca debieron pasar.
De manera compañeros, que esa es la situación y la consigna será ¡salvar nuestro planeta!
Aplausos, chillidos, rugidos. Rato después Mr Yin alzó sus brazos y continuó.
-Cada uno de ustedes será mi vocero o delegado ante los de su especie, a quienes contarán exactamente lo mismo que han escuchado y ellos a su vez, harán otro tanto hasta cubrir todos los rincones del planeta.
Estamos en verano, para el próximo, espero contar con la respuesta de cada una de las especies animales, para así tomar una decisión lo más pronto. En caso de necesidad utilizaremos a las palomas mensajeras como canal de comunicación entre ustedes y este comando central. Buena suerte a todos.

2
Y así terminó la asamblea convocada por Mr Yin. Cada uno de los asistentes se fue retirando a su lugar de origen con la consabida consigna, todos convencidos por los argumentos del simio inteligente, quien demostró que realmente sabía mucho, que aprendió muchas cosas mientras vivió cautivo por los humanos.
En los días siguientes empezaron a desarrollarse las asambleas particulares de cada especie, algunas diligentemente, otras con algunos tropiezos. El comando central coordinaba todo a través de las palomas mensajeras.

En la asamblea de los micos.
-¡Oye tú, no partas esa rama! ¿Qué pretendes, tumbar a tus compañeros?
-¡Agarren a ese miquito que está correteando a los otros y no los deja poner atención!
-¿Señor, puede repetir lo último que dijo?
-Si quieres oír, entonces… ¡deja de molestar!
-No, si no soy yo, es este monkie que anda metiéndole a uno una paja en las orejas.
-¡Ey, allá! ¡Sí tú, pon atención y deja eso para cuando tengas intimidad!
Un frondoso y centenario árbol, cuyas ramas estaban atestadas de micos, no pudo soportar más las impertinencias de estos y sacudió sus ramas. Centenares de micos cayeron al suelo como si fueran guineos maduros.

Señores
Comando Central.
Lamentamos informarles que la asamblea informática con los micos no se pudo realizar por el desorden de estos señores. Se nos acabó la provisión de bananas que nos dieron para mantenerlos en calma y después el relajo fue total.
Debido a la premura de ustedes, les solicitamos un pelotón de orangutanes que nos ayuden a meter en cintura a estos tipos mientras informamos del asunto.

Señores
Delegados de los micos.
Estamos enterados del desorden en que terminó la asamblea de ustedes, de manera que hemos enviado el refuerzo solicitado y con la orden expresa de mantener la calma. Mico que moleste, mico que se llevará su zigotazo.
Atentamente
Comando Central.

De esa manera, con tremendo esfuerzo por parte de los micos y bajo la severa vigilancia de los guardias, se pudo desarrollar la asamblea e informar a los micos del asunto mundial que les reunía.

En la asamblea de los insectos.
Señores
Comando Central.
Penosamente les informamos que la asamblea informática de los insectos no se pudo desarrollar y terminó en una lamentable tragedia.
Se citaron a los insectos sobre un pantano y para evitar el desorden que se produjo en la asamblea de los micos, se pusieron como guardianes a las aves que sobrevolaban el pantano y a los sapos en las orillas. La asistencia fue masiva, centenares de millones no encontraron ramas donde posarse y como la reunión la presidía un anofeles que se las da de político, los insectos se cansaron de volar y millones cayeron al agua siendo victimas de los peces.
Además, con el aleteo de tantos insectos como libélulas, moscas, mosquitos, etc. No se escuchaba ni el orador mismo. Por lo tanto, solicitamos permiso para convocar a una nueva asamblea en un pastizal o cañaveral.

Señores
Delegados de los insectos.
Permiso concedido. Autorizamos, además, que los guardias devoren a cuanto insecto levante vuelo durante la sesión.
Atentamente
Comando Central.

En la asamblea de las culebras.
-Señor secretario, encárguese usted de acomodar a los participantes que van llegando.
-Señor, es que son muchos ¿cómo hago para llamarles la atención y acomodarlos?
-Usa tu cascabel y diles que se acomoden unos arriba de otros.
-Señor, han llegado también unos tipos con unos cartoncitos dizque “paga diario”
-¡No, no! ¡Ni de vainas! Esos no. Desaparézcanlos a mordiscos.
Una culebra se abría paso entre los demás.
-¡Permiso, permiso!
-¡Oye, para dónde vas, no ves que esta vaina está llena!
- Cójala suave compañero ¿no ves que es una culebra ciega?
-Pues más bien parece sorda porque sigue avanzando sobre todo el mundo.

Señores
Comando Central.
Solicitamos permiso para una nueva asamblea, ya que la anterior no se pudo realizar porque el sitio escogido quedó pequeño ante la numerosa asistencia. En su intento por acomodarse, las culebras formaron una espaguetada del tamaño de un estadio y les tomará unos treinta días en desenredarse.
También informamos que llegaron miembros del enemigo disfrazados de “culebras”, no sabemos si con el ánimo de espiar o de sabotear la asamblea.

Señores
Delegados de las culebras.
Esperamos que sus miembros se desenreden pronto y busquen un sitio más amplio. De esas otras “culebras” no se preocupen, ellas andan metidas por todas partes; sin embargo, aléjenlas o desaparézcanlas.
Atentamente
Comando Central.

Así, a medida que pasaban los días se iban desarrollando las asambleas de cada especie animal. El comando Central seguía recibiendo informes y quejas y despachaba instrucciones y sentencias que en este caso eran penas de muerte irrevocables para aquellos animales que quisieron sacar provecho comiéndose a otros durante las asambleas. Así fueron algunos casos.

-Un sapo que se comió a centenares de moscas y mosquitos que llegaban a su asamblea, le pegaron con gotas mágicas las cuatro paticas sobre una carretera a esperar su sentencia.
-A una culebra que se comió varios ratones mientras hacía de guardia en la reunión de éstos, fue obligada a comerse su propio rabo hasta el extremo opuesto.
-Un león alegaba que no aguantó la tentación de darle una mordidita a una cebra, a la que le arrancó una nalga completa, fue sentenciado a sentarse y abrir la boca. Le dejaron caer un elefante.
-Una cucaracha que abandonó la reunión antes de terminarse, fue obligada asistir a la reunión de las gallinas.
-Un viejo burro se quedó dormido en plena reunión y un golero pensando que estaba muerto y olvidando un sabio consejo ancestral de su especie, en vez de picarle los ojos primero, quiso sacarle las tripas. El burro se despertó asustado y al comprobar lo que le ocurría se llenó de indignación y sin esperar orden del Comando Central, apretó las nalgas y ejecutó al golero por estrangulamiento.

3
Ya se iniciaba el verano esperado por Mr Yin. En el Comando Central se había recibido la aprobación unánime de todas las especies que condenaban a los humanos, pero faltaban dos especies que no se habían reportado: las tortugas y los perros. Los demás miembros del comando, extrañados, preguntaron a Mr Yin las razones. Este les explico lo siguiente:

-Las tortugas, como es natural, se han demorado todo el año para reunirse, pero ya sabemos que lo lograron y sus representantes vienen en camino. En cuanto a los perros, ese es un caso aparte. Esa especie es algo especial.
Los humanos han logrado someter, ellos lo llaman domesticar, a muchos animales como la vaca, el caballo, el burro, el gato, la gallina, etc. Pero el perro es el único, óigase bien, el único que ha logrado someter al humano.
De una manera sutil, como quien dice, sin querer queriendo, el perro fue domesticando al hombre, hasta el punto que, mientras miles de infantes humanos mueren de inanición, muchos perros reciben grandes fortunas en herencias de sus dueños. Estos gastan miles de dólares arreglándolos para que desfilen y luzcan sus últimos loops. Un humano puede gastar su salario para que un especialista, el veterinario, atienda a su perrito, que la noche anterior no quiso comer. En cambio, niega una limosna a un niño que lo está matando el hambre o el frío.

Pero no es por los beneficios que ha logrado el perro a costa del hombre por lo que no les hemos participado de estas asambleas. Es que ellos están muy ligados al hombre y no nos colaborarían; no van a dañar sus modus vivendi. Por algo ellos lo llaman “el mejor amigo del hombre”.

Por fin llegó el día esperado por el reino animal, ese día en que se tomarían las decisiones para acabar con la grandeza del autollamado “rey de la creación”.
¡No más maltrato!
¡No más estudios!
¡No más experimentos!
¡No más esclavitud!
¡No más daño a la naturaleza!
Estentóreos gruñidos se escucharían por todas partes.
¡Arriba el reino animal!
¡Unidos a la victoria!
La algarabía sería total.
Esas fueron las arengas que había escogido Mr Yin para el cierre de la asamblea general.
Para el día señalado, los simios habían organizado una tarima a la orilla de un bosque, al frente se ubicaron los diferentes delegados que impacientes reclamaban la presencia de Mr Yin. De pronto, de la parte posterior del bosque, apareció un simio que con gran agilidad subió a la tarima, alzó los brazos pidiendo silencio, tomo aire para serenarse y dijo:

-Señores, este cuento se acabó. Capturaron a Mr Yin, yo lo vi cuando, envuelto en una red, lo subían a un helicóptero.
-¿Pero que dijo, que dijo? Interrumpió alguien.
-Le alcance escuchar ¡Sálvese quien pueda!

FIN
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